
Bienaventurados los castos porque tienen la gracia divina
y la ocasión de dejar de serlo a la vuelta de la esquina.
Bienaventurados los que aman porque tienen a su alcance
más del cinquenta por ciento de um gran romance.
Quando cruzava de madrugada as ruas de Lisboa para deixar os amigos em casa este era o disco que pediam mais vezes para ouvir. Era um carro tão particular como os amigos que seguiam lá dentro.